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I have a secret, Can you keep it? { C L A R I M O N D ' S ♠ I D }

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I have a secret, Can you keep it? { C L A R I M O N D ' S ♠ I D }

Mensaje por Charlotte el Mar Dic 30, 2014 5:35 am


DATOS BÁSICOS

❦ Nombre: Helena Clarimond Green Chevalier

❦ Edad: 29 años humanos. Suele aparentar entre su edad real y los treintapocos

❦ Sexo: Si, por favor Femenino.

❦ Orientación: Heterosexual, con ligeras inclinaciones lésbicas

❦ Nacionalidad: Francesa. Nacida en Orleans, Francia

❦ Grupo: Alma

PODERES

Control mental: Habilidad para controlar la mente de los demás, alterando sus recuerdos, sueños, vivencias, información, etc; pudiendo incluso inducir unos nuevos.

DESCRIPCIÓN FÍSICA

Sensualidad. Es algo que lleva innato y a flor de piel como si de un perfume se tratase, sutil pero presente sin ninguna duda. Y no es una característica que se de al llevar un vestido entallado o zapatos de tacón, va más allá... va en su esencia, en su forma de moverse, de andar y sus gestos. Desde la sonrisa más complaciente del carmín de sus labios hasta la mirada más provocativa del verde de sus ojos. Todo en ella dice una sola cosa: Pasión. Por la vida y todo lo que ella implica.

Se trata de una mujer de estatura media (1.65 aprox.) y complexión liviana, esbelta con curvas que la mayoría de las veces, no se molesta en ocultar sino por el contrario, insinuar. Su piel goza de la blancura de la nieve y la lozanía de la juventud que se le empieza a ir entre las manos, apenas acariciada por el astro sol y sin embargo, vejada por cicatrices que la ropa y el maquillaje se encargan de ocultar. Cascadas de oro desembocan desde sus sienes hasta posarse sobre sus hombros menudos en suaves ondas, enmarcando un rostro austero y seguro de su encanto natural, enmascarando una ambigua dureza que a su vez, disfraza la auténtica fragilidad. Gusta de pintar sus labios de borgoña, haciendo competencia con sus prominentes pestañas. Brillantes esmeraldas adoquinan sus orbes.

En cuanto a las cicatrices, se trata de viejas heridas infligidas con arma blanca, muy mínimas pero visibles: una pequeña al costado derecho del coxis, otra en su omóplato izquierdo, una más en su muslo izquierdo y la última, ya casi invisible en el vientre bajo de costado a costado, evidencia de una cesárea de hace algunos años. Mención aparte merece el tatuaje que le recuerda día a día su mayor error, la noche en que ella misma marcó su destino para perderlo todo. La huella del pacto que hizo con el demonio se halla en su cadera derecha, una pequeña daga de motivos tribales.

En el vestir no es exigente, no obstante, resuma la elegancia en las prendas que elige llevar. Tiene predilección por los vestidos de una pieza y los trajes sastres, predominando los colores obscuros, el blanco y el rojo en lo que atavía su figura, disfrazando la melancolía de un alma vacía con una banal, pero necesaria coquetería. Raras veces usa zapatos de piso o deportivos, aunque no significa que no los utilice.

DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA

Sin lugar a dudas, una mujer que consigue lo que quiere. Se trate de cosas, información, objetivos personales... o inclusive hombres. Sea como sea, la francesa difícilmente quita el dedo del renglón hasta ver sus metas cumplidas tal y como ella decida, y no hay un pero que le valga ni un "no" que le detenga, si su causa es justa. O si la tentación es lo demasiado fuerte como para dejarla pasar solo así, sin poseerla para librarse de ella, al ser lo único que queda en este mundo que pocas cosas buenas tiene para ofrecer. Podría ser un tanto caprichosa y egoísta en su afán de reclamar un poco, tan siquiera la sombra de una felicidad perdida hace tantas noches, sin embargo, nunca para llegar al grado obsesivo ni mucho menos, tornarse avariciosa, pues considera que los placeres son tan efímeros que no vale la pena dedicarse solo a uno, e infinitos para entregarse a todos ellos. ¿Hedonista? Un poco. Sólo un poco.

Todo lo que ahora tiene es cuanto se ha ganado a pulso en comparación de lo que ya ha perdido. Nadie dijo que sería fácil. Su autoconcepción es cercana a la antítesis de la perfección. Ha cometido demasiados errores para creerse si quiera cercano al ideal humano o femenino, y algunos de esos errores le han costado noches más amargas y tormentosas de lo que podría aceptar, no obstante, procura ya aprender de ellos en vez de lamentarse. No más. No tiende entonces a los arrepentimientos, ya considerados de por si una pérdida de tiempo por la fémina a quien no le importa lo que la gente diga de su persona. A final de cuentas hace siempre cuanto quiere, sin deberle cuentas a nadie. Medianamente  se encuentra a gusto con su propia consciencia así que, ¿Por qué habría de preocuparse por lo demás?

Franca, aunque no por ello quiere decir que omita medirse a la hora de manifestar cuando algo o alguien le desagrada, porque pese a no ser un ángel, siempre encuentra una manera de suavizar sus palabras o expresiones. ¿Y cuando alguien en cambio, llega a llamar su atención por lo menos un instante? una dama jamás olvida lo que es... sin contar el hecho de que es una actriz de primera en fingir la mayor indiferencia, o profesar el amor más tierno por más falso que sea en realidad. Lleva las cosas con calma en cuestiones personales, y es que el amor es algo que dejó de existir hace mucho tiempo. No hay nadie más en la tierra que pueda realmente robarle el aliento así que solo le queda: Concupiscencia. Voluptuosidad ya no para intentar llenar un vació que no conoce el fondo... sino para olvidar, por un preciado momento que este sigue ahí.

Coqueta por naturaleza. Se esconde por supuesto una muda vanidad pues, se sabe hermosa, magnífica. En ello forja día a día su seguridad y su escudo, su fortaleza. Sus muros se hallan construidos del efímero encanto y la lisonjería, y su entereza se enraíza en las fútiles promesas de olvido momentáneo. A nadie podría amar más que a sí misma, y eso es todo lo que necesita. Lo demás le llega solo y en bandeja de plata. Podría entonces, pecar a menudo de ser un poco superficial en estos ámbitos al valerse de la estética con la que se rodea y, lo admite, aunque de forma igualitaria sabe apreciar las virtudes de una persona lo suficiente para darle su lugar y pensar en si vale o no la pena... incluso cuando es mejor para el otro que ella se retire, mas por bien ajeno que propio.

Inherentemente quedará claro que uno de sus más grandes defectos es justo aquél, que teme al compromiso como un gato lo haría del agua. Cierto es que se convierte en una Houdini cuando de huir en el momento en que los cosas se ponen serias se trata, mas eso no quiere decir que se va a portar como una grandísima imbécil. Sabe cuando y cómo partir, con el único fin de evitar molestias, penas innecesarias y tragedias para ambas partes. Demasiado dolor sufre el mundo para causar más.

Ella es quien es, se aferra a ello. Le ha costado tanto que no lo cambiaría por nada.

Ni por nadie.

HISTORIA

Spoiler:


EXTRAS

❦ Gustos:

♗ Música clásica. Uno de los  pocos géneros musicales que aún merecen la pena para ella.

♗ Literatura, especialmente la dramática. Adora a Shakespeare, Baudelaire, Tolstói y Rousseau, aunque suele leer de todo un poco.

♗ Alcohol. Y vaya que tiene aguante para este. Sus favoritos son el bourbón y el vino tinto.

♗ El cigarro. Reconoce que es un pésimo vicio, aunque se resiste a dejarlo.

♗ La pintura. Más admirarla que realizarla, pues no se considera buena en ello y menos a lado de como lo fue su padre.

♗ Viajar. Una lástima que no pueda hacerlo de manera más frecuente.

♗ Las películas. Es una cinéfila empedernida... pero de filmes que valgan la pena. En especial los clásicos o los que son considerados de culto.

♗ Series de TV. Si no se halla leyendo un libro o viendo alguna película, una buena serie siempre es bienvenida.

♗ Que crean que es hombre cuando mencionan su segundo nombre: Clarimond. Más que la confusión, le divierte la sorpresa cuando le conocen cara a cara.

♗ Los animales. De no ser porque su departamento es pequeño y casi siempre está fuera de casa, podría tener un zoo en su hogar.

♗ Flores. Desde sus colores y formas hasta sus aromas, las fanatiza.

♗ Perfumes. Es una fanática empedernida, en especial de los aromas frescos y florales. Los frutales no se quedan nada atrás.

♗ Ir de compras... o ya el simple hecho de pasearse por los centros comerciales.

♗ Gente culta. Resulta  entretenido mantener una conversación con estas personalidades.

♗ Extranjeros. Le agrada que le cuenten sobre los lugares de los que provienen.

♗ Los hombres. Por supuesto.

❦ Disgustos:

☼ El jazz. Más que nada, le recuerda de forma febril sus días de gloria hoy perdida.

☼ Los estereotipos y las etiquetas, con una aversión más clara a los de tipo sexista.

☼ Que le hagan perder el tiempo. Verdaderamente le enerva.

☼ La homofobia, y la discriminación a quienes comparten orientaciones sexuales distintas.

☼ Que le mientan en la cara. Se debe tener muy poca (o nula) decencia para esto.

☼ El incienso. A menos que sea uno de olor muy fino, pero en sí detesta el humo que desprenden.

☼ Colores fosforescentes. Incluso han llegado a causarle jaquecas.

☼ La comida grasosa. El asco es inmediato con solo verla.

☼ Que le vean cara de tonta, peor aún con el estereotipo clásico de mujer rubia. Puede llegar a ser tan astuta como un zorro cuando lo desea.

☼ Personas demasiado serias. Más que una molestia, a la larga le aburren.

☼ Que le insinúen algo referente a cantar, o que directamente se lo pidan.

☼ Que se peguen a ella todo el tiempo, como garrapatas. Le encanta la compañía, pero también necesita su espacio para respirar.

☼ Gente malhumorada y/o amargada.


❦ Extras:

♦ Tiene una gatita siamesa llamada Haydée, su adoración. Adoptada de un centro de rescate de animales de la calle, le ha puesto aquél nombre por el personaje de la esclava griega en "El conde de Montecristo", una de sus novelas favoritas.

♦ Aún conserva su sortija de matrimonio, así como la de su difunto marido. Lo único que le ha quedado de él.

♦ Su segundo nombre fue dado por sus padres en honor a Clarimonde, personaje  del relato "La Morte Amoureuse", de Théophile Gautier.

♦ Se presume que su hermana gemela pueda aún seguir con vida, en alguna parte de Francia. El paradero de su hermano en cambio, es un misterio.

♦ Su primer nombre es un acrónimo de su abuela materna, Marie Helena Chevalier. Nunca llegó a conocerla, pues esta hubo fallecido muchos años antes.

♦ Padece fobia a la oscuridad absoluta. No podría dormir en un lugar sin una luz tenue.

♦ Presenta una fobia todavía peor al llanto de los bebés. Siempre buscará la manera de irse del sitio donde haya un pequeño llorando, antes de entrar en pánico.

♦ Además de su lengua materna (el francés) y el Inglés, sabe Alemán y un poco de Latín.

♦ Afortunados son aquellos a los que por alguna razón -Está de buen humor, le caes MUY bien, el clima, bebió de más... ve tú a saber- se presenta ante ellos con su nombre real, pues posee un interminable repertorio de nombres falsos.

PROCEDENCIA

❦ Físico: Shion Karanomori - Psycho Pass
When you don't have nothing more to lose, Why you should be insecure?

© kristen


Última edición por Charlotte el Sáb Ene 03, 2015 6:35 am, editado 2 veces



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Re: I have a secret, Can you keep it? { C L A R I M O N D ' S ♠ I D }

Mensaje por Charlotte el Vie Ene 02, 2015 4:49 am

Las películas. Es una cinéfila empedernida... pero de filmes que valgan la pena. En especial los clásicos o los que son considerados de culto.
Series de TV. Si no se halla leyendo un libro o viendo alguna película, una buena serie siempre es bienvenida.

Además de su lengua materna (el francés) y el Inglés, sabe Alemán y un poco de Latín.
Afortunados son aquellos a los que por alguna razón -Está de buen humor, le caes MUY bien, el clima, bebió de más... ve tú a saber- se presenta ante ellos con su nombre real, pues posee un interminable repertorio de nombres falsos.


— Something's missing, and I don't know why.
Something's happened, and I can't go back.

Hija de un pintor inglés y una modelo francesa en el país al que la madre perteneció, Helena compartió su infancia a lado de su hermano mayor Andresse y su melliza, Selene Cameron, sin cosas sobresalientes por destacar. Desde que era niña supo que quería dedicarse al canto y a la actuación, talentos que no solo poseía, sino en los que sobresalía en sobremanera; lo suficiente para garantizarle que podría realizar hacer su sueño realidad. En pos de lograrlo, al cumplir la mayoría de edad ingresó a la American University of Paris, en la facultad de actuación y canto.

— The very thought of you makes my heart sing
like an April breeze on the wings of spring.
And you appear in all your splendour...
My one and only love.

Fue ahí, en una de las típicas fiestas universitarias donde lo conoció: Muchacho simple y de buenos sentimientos, fresco como la primavera, cálido cual verano y entrañable como los colores del otoño. El cursaba en una academia de policía, hecho que sólo llamaría mas la atención de la chica cuya inocencia se irradiaba tal cual el astro Sol ofrece su esplendor. Se dice que amar a otra persona es escuchar una melodía que solo él sabe interpretar... y la rubia quedó eclipsada, subyugada por ella. Albert Fontaine era el nombre del varón con el que se habría de casar.

— I don't want to cause you any pain,
but I love you just the same...
And you'll always be my baby

Recién terminar sus estudios, él se unió a la Policía Nacional Francesa y ella comenzó su carrera profesional como cantante de Jazz prioritariamente, a la edad de 22 creyendo que la fortuna no podía sonreírles más a ambos, ciegos en su éxtasis, colmados en su dicha y anegados en la ignorancia natural de aquél que ríe por no encontrar nada en absoluto que arruine su armonía.

— You look around each corner, hoping that he's there.
You try to play it cool perhaps pretend that you don't care
But it doesn't do a bit of good

Los primeros dos años de casados fueron los mejores que podrían haber tenido jamás.  Más feliz es aquél que menos necesita que el que más tiene, y el estar juntos era todo cuanto requerían para ser dichosos sus días. Con esto, no había nada más que pudiesen pedir, pues no había nada que no tuvieran ya... y es por eso que el destino parece encontrar más placer en los venturosos, y versa el arte de suplir el júbilo por miseria. A unos minutos de presentarse a una presentación en escena que podría ser la diferencia entre el anonimato y la fama, Helena es llamada por teléfono para informársele que su esposo ha sido internado de urgencia debido a un impacto de bala que rasgó gran parte del corazón, y el cual logró traspasar el chaleco antibalas que portaba.

— Angel eyes that old devil sent,
they glow unbearably bright,
Need I say that my love's misspent
Misspent with angel eyes tonight

Las horas en el quirófano transcurrían, y en la sala de espera la desesperación convertía los minutos en siglos, eternidades donde la esperanza sólo es otro tipo de tortura. El daño cardiaco de Albert era irreparable, y no se le daba mucha esperanza de vida de no recibir un trasplante. Podrían mantenerle estable por unos días pero, no más. Se apuntó a Faustine a la lista de receptores en espera de todas formas, aunque no se le daba ni algo cercano a una posibilidad de recibir el órgano que necesitaba, al hallarse detrás de otros pacientes. Esa fue la primera visita que la mujer recibió del ser que le prometió todo a cambio de algo que la francesa, si bien no hubiese dudado en ofrecer, como cristiana que era en ese entonces rechazaría por completo.

— Is it me or you that I'm afraid of?
I tell myself I'll show you what I'm made of.
Can't bring myself to let you go

Un día, dos. Clarimond adjudicaba los malestares,vértigos y nauseas al estrés que se encontraba padeciendo en su situación, o les restaba importancia al hallarse pendiente de su marido. No esperaría entonces enterarse de que contaba ya con un mes y medio de embarazo... y entonces vino lo peor: La estabilidad de Albert decayó. Pensaron que podría aguantar un poco más y sin embargo. su vida se escapaba en cada pulsar. Doctores y enfermeras entraban y salían de su habitación, administraban más dosis, cargaban los desfibriladores, mancillaban el cuerpo convaleciente del moribundo para salvarlo y no obstante, la suerte ya estaba echada. El demonio se apareció de nuevo y bastó un segundo de duda, un instante en el que se perdió la fe, un brevísimo momento de desesperación pura abrazado por el miedo.
- Maldita sea... hazlo ya, pero sálvalo.
Bastó un segundo de pánico y sufrimiento, para condenarse por completo. El límite entre el arrepentimiento y la incertidumbre se volvería su insufrible hogar.

— Be careful what you wish for,
'Cause you just might get it all.

Los médicos lograron estabilizarlo, y como si de un milagro, se tratase recibieron un par de horas mas tarde la llamada por teléfono del departamento de donación de órganos informándoles que podían otorgar el corazón que Faustine necesitaba, alegando la muerte cerebral de un chico por accidente automovilístico y el fallecimiento de los otros 2 pacientes en espera antes que él. Así fue como se le trasladó enseguida a otro hospital para la cirugía. Helena no podía creerlo, era justo lo que deseó pero, ¿Qué tan mal había hecho (a futuro) al entregar su alma?... y su anillo de compromiso, para variar.

— Been a fool, been a clown,
lost my way from up and down. And i know,
yes i know. And i see it in your eyes
that you really weren't suprised at me at all...
Not, at all.

Lo que había parecido casi el fin de toda su dicha y la vida de su cónyuge parecía ahora un sueño, una pesadilla cada vez más distante al despertar. A 3 semanas de la operación, el policía ya estaba siendo dado de alta en perfecto estado de salud, sin signos de rechazo alguno del nuevo corazón y con la noticia además de que serían padres. Los meses siguientes de gestación fueron calmos y llenos de la dicha que creyeron haber perdido, trascurriendo tan rápidos que cuando se acercaba el momento en que Clarimond daría a luz aún no cabían en sí mismos.

Hubo sin embargo, un único detalle: poco a poco la francesa fue perdiendo su voz... y suponer que era a consecuencia de los cambios hormonales por el embarazo no significaba una opción; no para Helena.
- ¿Tienes motivos suficientes para sospechar de mi? ¿Así agradeces que tu marido siga con vida? Confórmate con que así sea... y que el resultado de su unión siga dentro de ti.

Todos le dijeron que ya no habría de importar tanto, ahora que se dedicaría de lleno a la maternidad y a su hogar: sinónimo de que se olvidara de su carrera. ¿Quién puede hacerse entender entre las gaviotas? ¿Quién era ella para cuestionar a quien tenía cuanto amaba en la palma de su mano? Solo podía guardar resignación, con el aliciente de que pronto tendría al ser dentro suyo en sus brazos... y el momento ansiado llegó una semana antes de lo que tenían previsto en control natal, sin embargo, el dolor agudo y el sangrado que sobrevino junto al rompimiento de la bolsa amniótica no podía indicar que las cosas irían como lo habían planeado.

— No one can find the rewind button, girl.
So cradle your head in your hands

Obitación fetal. Eso fue lo que le dijeron al exigir que le dejaran ver al fruto de su vientre. El bebé ya había muerto incluso antes de extraerlo en el quirófano, por lo que un parto natural no tenía sentido. Esa misma noche, aun bajo el efecto de los sedantes Helena pudo ponerse en pie en la soledad de su habitación, exhortando respuestas del demonio al que se supone, sólo entregó su alma y una alianza de plata, no la vida de su pequeño.
- ¿ Y qué es lo que esperabas?
- ¿Que qué esperaba? FUIMOS CLAROS EN EL PACTO, ¡Sólo pediste mi alma y el anillo! ¡No finjas demencia, sé que esto fue obra tuya!
Tal vez le hubiese valido poco más el no enfrentarlo, o quizá solo se buscaba una excusa para el sufrimiento. Otra gran arcada de dolor llegó a su abdomen cuando la entidad la tocó donde antes, había estado su primogénito.
- No tengo necesidad de lidiar con tu insolencia, rubia. Más te hubiese valido el no retarme, pues de haber seguido siendo el cordero manso, silencioso y patético que eras podrías haber tenido más hijos a lado del policía. Tu útero ahora será tan fértil como el desierto. Ya no tienes voz, tu gracia también se irá y todo únicamente debido a tu descaro. Desdichada seas ahora y el resto de tus días, querida.
Desapareció después de su advertencia, dejándola sangrante al pie de la camilla.

— I got exactly what I asked for, wanted it so badly
Running, rushing back for more
I suffered fools so gladly

Su hijo. Su voz. La posibilidad de tener la familia que siempre deseó a lado del hombre que amaba, escapada totalmente de su alcance. No podía ser tan miserable como se lo advirtieron... después de todo, aún tenía a Albert, ¿O no? Tantas veces lo repetía en un esfuerzo por calmarse, pues ni colmada de sedantes, ya ni al menos en el sueño inducido por las drogas que entraban por sus venas encontraba paz. Una cirugía más para remediar el "descuido" que había tenido al caerse de la cama de hospital, los últimos estudios antes de irse de alta para descartar complicaciones a futuro y podría regresar a casa. Y lo hizo, a lado de Faustine pero con los brazos vacíos en vez de que estos sostuvieran, amorosos, a la criatura a la que mantuvo en su interior tantos meses. Ya no se sorprendió cuando los doctores confirmaron en la consulta regular que ya no podría tener hijos.

— Don't care for me, don't cry...
let's say goodbye, Adieu.

Lo único a lo qué aferrarse para no perder la cordura duró con ella tan sólo un año más. Estaba cerca de los 27 cuando sucedió: otra llamada por teléfono, esta vez, para decirle que su esposo y otros compañeros cayeron en una violenta balacera afueras de la ciudad. No puedes desafiar a la suerte cuando no te deja dudas de tu desgracia. De todas formas, ¿Cómo puede algo que atenta contra el curso natural de las cosas salir airoso? No, no existía manera en que resultara bien. Clarimond se dio cuenta de que sólo arrancó a Faustine por un tiempo de la muerte, pero en el proceso, perdió aún más de lo que tendría que haberse resignado a dejar ir desde el principio.

— Have you ever had the feeling
that the world's gone and left you behind?
Have you ever had the feeling
That you're that close to losing your mind?

Nada. Largos meses de depresión transcurrieron dentro del departamento que compartió con él. ¿Suicidarse habría sido mejor que permanecer en ese estado de muerte en vida? No, aunque la existencia misma fuese insoportable. Simplemente estaría dejando las cosas más fáciles para el Elohim al que su alma pertenecía, y el cual nunca se apareció cara a cara para ver su patetismo en el infierno de las 4 paredes de su oscura habitación. Tal vez le dejaba vivir un poco más para sazonar su quintaesencia con el sufrimiento puro, ¿Quién era ella para saberlo a ciencia cierta? Sus padres fallecieron en un accidente automovilístico en el que el cuerpo de su gemela no pudo ser encontrado, y su hermano mayor, el último que quedaba de su parentela desapareció de Francia. No se sienten más las desgracias cuando te encuentras ya en el vacío.

— My old heart ain't gaining no ground
Because my angel eyes ain't here

El dinero de la indemnización se acababa, por supuesto. El refrigerador vacío, la casa vacía por venderlo casi todo, y un pan duro en lo que quedaba de alacena. Ya no tenía voz, no tenía a nadie, no habría nadie quien se interesara por una ex-artista decadente, sucia, avejentada a sus tan solo 27 años. ¿Su razón para sobrevivir para ese entonces? Orgullo; no ofrecerle a ese bastardo lo que le quedaba de alma en bandeja de plata. Debía haber algo más, ese no era el final de todo y Clarimond lo sabía... entonces se duchó y cubrió con las pocas ropas decentes que le quedaban. El maquillaje sería su máscara para la ruina; ya encontraría qué hacer una vez afuera, cómo ganar apostando lo último que quedara en algún casino o quién le pagara la cena.

— Bad girl, drunk by six, kissing someone else's lips
Smoked too many cigarettes today
I'm not happy when I act this way

Amantes le sobraban para cumplir sus caprichos. tornándose una beldad irreconocible, seductora y provocativa. Recuperó la belleza que casi perdía cuando recién enviudó, y no hubo nada que no consiguiera con una mirada que prometiera todo, o una sonrisa que bajara la luna y las estrellas para aquél hombre que le mirase con deseo. Dinero, joyas, lujos, todo ello se lo ofrecían a manos llenas. Mujer más de uno, y de ninguno a la vez ya que el amor fue algo que sepultó 3 metros bajo tierra en el mismo día que enterró a su marido. Uno de sus prospectos más adinerados le propuso dejar el país, el continente y su antigua vida atrás. ¿Destino? América, o mejor dicho: Memphis. Es ahí donde reside actualmente, sin cambiar del estilo de vida que lleva ahora para sobrevivir a costa de sus conquistas.



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Re: I have a secret, Can you keep it? { C L A R I M O N D ' S ♠ I D }

Mensaje por Charlotte el Sáb Ene 03, 2015 10:49 pm

you can take my name

L E T   T H E   S K Y   F A L L

But never have my heart

 



— Something's missing, and I don't know why.
Something's happened, and I can't go back.

Hija de un pintor inglés y una modelo francesa en el país al que la madre perteneció, Helena compartió su infancia a lado de su hermano mayor Andresse y su melliza, Selene Cameron, sin cosas sobresalientes por destacar. Desde que era niña supo que quería dedicarse al canto y a la actuación, talentos que no solo poseía, sino en los que sobresalía en sobremanera; lo suficiente para garantizarle que podría realizar hacer su sueño realidad. En pos de lograrlo, al cumplir la mayoría de edad ingresó a la American University of Paris, en la facultad de actuación y canto.

— The very thought of you makes my heart sing
like an April breeze on the wings of spring.
And you appear in all your splendour...
My one and only love.

Fue ahí, en una de las típicas fiestas universitarias donde lo conoció: Muchacho simple y de buenos sentimientos, fresco como la primavera, cálido cual verano y entrañable como los colores del otoño. El cursaba en una academia de policía, hecho que sólo llamaría mas la atención de la chica cuya inocencia se irradiaba tal cual el astro Sol ofrece su esplendor. Se dice que amar a otra persona es escuchar una melodía que solo él sabe interpretar... y la rubia quedó eclipsada, subyugada por ella. Albert Fontaine era el nombre del varón con el que se habría de casar.

— I don't want to cause you any pain,
but I love you just the same...
And you'll always be my baby

Recién terminar sus estudios, él se unió a la Policía Nacional Francesa y ella comenzó su carrera profesional como cantante de Jazz prioritariamente, a la edad de 22 creyendo que la fortuna no podía sonreírles más a ambos, ciegos en su éxtasis, colmados en su dicha y anegados en la ignorancia natural de aquél que ríe por no encontrar nada en absoluto que arruine su armonía.

— You look around each corner, hoping that he's there.
You try to play it cool perhaps pretend that you don't care
But it doesn't do a bit of good

Los primeros dos años de casados fueron los mejores que podrían haber tenido jamás.  Más feliz es aquél que menos necesita que el que más tiene, y el estar juntos era todo cuanto requerían para ser dichosos sus días. Con esto, no había nada más que pudiesen pedir, pues no había nada que no tuvieran ya... y es por eso que el destino parece encontrar más placer en los venturosos, y versa el arte de suplir el júbilo por miseria. A unos minutos de presentarse a una presentación en escena que podría ser la diferencia entre el anonimato y la fama, Helena es llamada por teléfono para informársele que su esposo ha sido internado de urgencia debido a un impacto de bala que rasgó gran parte del corazón, y el cual logró traspasar el chaleco antibalas que portaba.

— Angel eyes that old devil sent,
they glow unbearably bright,
Need I say that my love's misspent
Misspent with angel eyes tonight

Las horas en el quirófano transcurrían, y en la sala de espera la desesperación convertía los minutos en siglos, eternidades donde la esperanza sólo es otro tipo de tortura. El daño cardiaco de Albert era irreparable, y no se le daba mucha esperanza de vida de no recibir un trasplante. Podrían mantenerle estable por unos días pero, no más. Se apuntó a Faustine a la lista de receptores en espera de todas formas, aunque no se le daba ni algo cercano a una posibilidad de recibir el órgano que necesitaba, al hallarse detrás de otros pacientes. Esa fue la primera visita que la mujer recibió del ser que le prometió todo a cambio de algo que la francesa, si bien no hubiese dudado en ofrecer, como cristiana que era en ese entonces rechazaría por completo.

— Is it me or you that I'm afraid of?
I tell myself I'll show you what I'm made of.
Can't bring myself to let you go

Un día, dos. Clarimond adjudicaba los malestares,vértigos y nauseas al estrés que se encontraba padeciendo en su situación, o les restaba importancia al hallarse pendiente de su marido. No esperaría entonces enterarse de que contaba ya con un mes y medio de embarazo... y entonces vino lo peor: La estabilidad de Albert decayó. Pensaron que podría aguantar un poco más y sin embargo. su vida se escapaba en cada pulsar. Doctores y enfermeras entraban y salían de su habitación, administraban más dosis, cargaban los desfibriladores, mancillaban el cuerpo convaleciente del moribundo para salvarlo y no obstante, la suerte ya estaba echada. El demonio se apareció de nuevo y bastó un segundo de duda, un instante en el que se perdió la fe, un brevísimo momento de desesperación pura abrazado por el miedo.

- Maldita sea... hazlo ya, pero sálvalo.

Bastó un segundo de pánico y sufrimiento, para condenarse por completo. El límite entre el arrepentimiento y la incertidumbre se volvería su insufrible hogar.

— Be careful what you wish for,
'Cause you just might get it all.

Los médicos lograron estabilizarlo, y como si de un milagro, se tratase recibieron un par de horas mas tarde la llamada por teléfono del departamento de donación de órganos informándoles que podían otorgar el corazón que Faustine necesitaba, alegando la muerte cerebral de un chico por accidente automovilístico y el fallecimiento de los otros 2 pacientes en espera antes que él. Así fue como se le trasladó enseguida a otro hospital para la cirugía. Helena no podía creerlo, era justo lo que deseó pero, ¿Qué tan mal había hecho (a futuro) al entregar su alma?... y su anillo de compromiso, para variar.

— Been a fool, been a clown,
lost my way from up and down. And i know,
yes i know. And i see it in your eyes
that you really weren't suprised at me at all...
Not, at all.

Lo que había parecido casi el fin de toda su dicha y la vida de su cónyuge parecía ahora un sueño, una pesadilla cada vez más distante al despertar. A 3 semanas de la operación, el policía ya estaba siendo dado de alta en perfecto estado de salud, sin signos de rechazo alguno del nuevo corazón y con la noticia además de que serían padres. Los meses siguientes de gestación fueron calmos y llenos de la dicha que creyeron haber perdido, trascurriendo tan rápidos que cuando se acercaba el momento en que Clarimond daría a luz aún no cabían en sí mismos.

Hubo sin embargo, un único detalle: poco a poco la francesa fue perdiendo su voz... y suponer que era a consecuencia de los cambios hormonales por el embarazo no significaba una opción; no para Helena.

- ¿Tienes motivos suficientes para sospechar de mi? ¿Así agradeces que tu marido siga con vida? Confórmate con que así sea... y que el resultado de su unión siga dentro de ti.

Todos le dijeron que ya no habría de importar tanto, ahora que se dedicaría de lleno a la maternidad y a su hogar: sinónimo de que se olvidara de su carrera. ¿Quién puede hacerse entender entre las gaviotas? ¿Quién era ella para cuestionar a quien tenía cuanto amaba en la palma de su mano? Solo podía guardar resignación, con el aliciente de que pronto tendría al ser dentro suyo en sus brazos... y el momento ansiado llegó una semana antes de lo que tenían previsto en control natal, sin embargo, el dolor agudo y el sangrado que sobrevino junto al rompimiento de la bolsa amniótica no podía indicar que las cosas irían como lo habían planeado.

— No one can find the rewind button, girl.
So cradle your head in your hands

Obitación fetal. Eso fue lo que le dijeron al exigir que le dejaran ver al fruto de su vientre. El bebé ya había muerto incluso antes de extraerlo en el quirófano, por lo que un parto natural no tenía sentido. Esa misma noche, aun bajo el efecto de los sedantes Helena pudo ponerse en pie en la soledad de su habitación, exhortando respuestas del demonio al que se supone, sólo entregó su alma y una alianza de plata, no la vida de su pequeño.

- ¿ Y qué es lo que esperabas?

- ¿Que qué esperaba? FUIMOS CLAROS EN EL PACTO, ¡Sólo pediste mi alma y el anillo! ¡No finjas demencia, sé que esto fue obra tuya!

Tal vez le hubiese valido poco más el no enfrentarlo, o quizá solo se buscaba una excusa para el sufrimiento. Otra gran arcada de dolor llegó a su abdomen cuando la entidad la tocó donde antes, había estado su primogénito.

- No tengo necesidad de lidiar con tu insolencia, rubia. Más te hubiese valido el no retarme, pues de haber seguido siendo el cordero manso, silencioso y patético que eras podrías haber tenido más hijos a lado del policía. Tu útero ahora será tan fértil como el desierto. Ya no tienes voz, tu gracia también se irá y todo únicamente debido a tu descaro. Desdichada seas ahora y el resto de tus días, querida.

Desapareció después de su advertencia, dejándola sangrante al pie de la camilla.

— I got exactly what I asked for, wanted it so badly
Running, rushing back for more
I suffered fools so gladly

Su hijo. Su voz. La posibilidad de tener la familia que siempre deseó a lado del hombre que amaba, escapada totalmente de su alcance. No podía ser tan miserable como se lo advirtieron... después de todo, aún tenía a Albert, ¿O no? Tantas veces lo repetía en un esfuerzo por calmarse, pues ni colmada de sedantes, ya ni al menos en el sueño inducido por las drogas que entraban por sus venas encontraba paz. Una cirugía más para remediar el "descuido" que había tenido al caerse de la cama de hospital, los últimos estudios antes de irse de alta para descartar complicaciones a futuro y podría regresar a casa. Y lo hizo, a lado de Faustine pero con los brazos vacíos en vez de que estos sostuvieran, amorosos, a la criatura a la que mantuvo en su interior tantos meses. Ya no se sorprendió cuando los doctores confirmaron en la consulta regular que ya no podría tener hijos.

— Don't care for me, don't cry...
let's say goodbye, Adieu.

Lo único a lo qué aferrarse para no perder la cordura duró con ella tan sólo un año más. Estaba cerca de los 27 cuando sucedió: otra llamada por teléfono, esta vez, para decirle que su esposo y otros compañeros cayeron en una violenta balacera afueras de la ciudad. No puedes desafiar a la suerte cuando no te deja dudas de tu desgracia. De todas formas, ¿Cómo puede algo que atenta contra el curso natural de las cosas salir airoso? No, no existía manera en que resultara bien. Clarimond se dio cuenta de que sólo arrancó a Faustine por un tiempo de la muerte, pero en el proceso, perdió aún más de lo que tendría que haberse resignado a dejar ir desde el principio.

— Have you ever had the feeling
that the world's gone and left you behind?
Have you ever had the feeling
That you're that close to losing your mind?

Nada. Largos meses de depresión transcurrieron dentro del departamento que compartió con él. ¿Suicidarse habría sido mejor que permanecer en ese estado de muerte en vida? No, aunque la existencia misma fuese insoportable. Simplemente estaría dejando las cosas más fáciles para el Elohim al que su alma pertenecía, y el cual nunca se apareció cara a cara para ver su patetismo en el infierno de las 4 paredes de su oscura habitación. Tal vez le dejaba vivir un poco más para sazonar su quintaesencia con el sufrimiento puro, ¿Quién era ella para saberlo a ciencia cierta? Sus padres fallecieron en un accidente automovilístico en el que el cuerpo de su gemela no pudo ser encontrado, y su hermano mayor, el último que quedaba de su parentela desapareció de Francia. No se sienten más las desgracias cuando te encuentras ya en el vacío.

— My old heart ain't gaining no ground
Because my angel eyes ain't here

El dinero de la indemnización se acababa, por supuesto. El refrigerador vacío, la casa vacía por venderlo casi todo, y un pan duro en lo que quedaba de alacena. Ya no tenía voz, no tenía a nadie, no habría nadie quien se interesara por una ex-artista decadente, sucia, avejentada a sus tan solo 27 años. ¿Su razón para sobrevivir para ese entonces? Orgullo; no ofrecerle a ese bastardo lo que le quedaba de alma en bandeja de plata. Debía haber algo más, ese no era el final de todo y Clarimond lo sabía... entonces se duchó y cubrió con las pocas ropas decentes que le quedaban. El maquillaje sería su máscara para la ruina; ya encontraría qué hacer una vez afuera, cómo ganar apostando lo último que quedara en algún casino o quién le pagara la cena.

— Bad girl, drunk by six, kissing someone else's lips
Smoked too many cigarettes today
I'm not happy when I act this way

Amantes le sobraban para cumplir sus caprichos. tornándose una beldad irreconocible, seductora y provocativa. Recuperó la belleza que casi perdía cuando recién enviudó, y no hubo nada que no consiguiera con una mirada que prometiera todo, o una sonrisa que bajara la luna y las estrellas para aquél hombre que le mirase con deseo. Dinero, joyas, lujos, todo ello se lo ofrecían a manos llenas. Mujer más de uno, y de ninguno a la vez ya que el amor fue algo que sepultó 3 metros bajo tierra en el mismo día que enterró a su marido. Uno de sus prospectos más adinerados le propuso dejar el país, el continente y su antigua vida atrás. ¿Destino? América, o mejor dicho: Memphis. Es ahí donde reside actualmente, sin cambiar del estilo de vida que lleva ahora para sobrevivir a costa de sus conquistas pues, ellos hacen lo que ella quiere.

nothing more to lose


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Charlotte
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